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Los aparentes caprichos del destino

Una de las consultas frecuentes, es la búsqueda del compañero que nos vuele la cabeza, que nos de ese placer único en la cama. Sin embargo en la historia de una persona, ese dictamen químico puede llevar a experiencias de fracasos de parejas estables a largo plazo. Lo cual no generaba conflicto, pero que en determinados momentos, ya sea por madurez o necesidades de vida, no alcanza solo con elegir con los impulsos primarios.

Si un criterio de elección me ha llevado a la sensación de fracaso en un aspecto de mi vida que quiero realizar, necesito intentar otras formas. Pero claro ese cambio puede implicar una momentánea renuncia a lo que conozco que me da placer, a lo que estoy acostumbrado para satisfacer mis necesidades. Pero la transformación de los modelos de goce, es posible en determinadas periodos de maduración de los ciclos vitales de una persona.

Si nuestra mente recibe la información, nuestro cuerpo lo acepta, y modifica nuestras sensaciones, sintoniza los canales perceptivos en otra frecuencia. Proceso que lleva su tiempo, donde surgen ansiedades por la sensación que algo se muere dentro, que los gustos que creíamos que nos definían, se transforman y toman otros matices. Surge la sensación de renuncia, de perdida y de privación, porque no tenemos lo que queremos, lo que creíamos necesario para realizarnos.

Pero la vida nos quiere llevar por otro camino, donde surgen nuevas experiencias con otras prioridades con otras sensaciones, que no estaban contempladas, porque no podíamos ver más allá de ciertas elecciones. El concepto de polaridad aplicada a las experiencias de una persona a lo largo de los ciclos cambiantes de su vida, es una forma de entender, como muchas veces vivimos desde una perspectiva, y en otro momento de nuestra vida, estamos en la polaridad opuesta pero complementaria, en el gran ciclo de la vida.

Nuestra percepción está envuelta en ciclos de polarización que nos lleva a entender, que la certeza subjetiva es relativa al momento del observador, y la parcialidad de nuestro marco de referencia interno cambia, según el empuje de la tendencia evolutiva que cada sujeto manifiesta.

 

Quizás creemos que decidimos más de lo que realmente podemos decidir, y muchas veces nuestro entorno, nos devuelve una realidad diferente a la que habíamos construido en nuestro imaginario.

La psicoterapia trabaja con un puente entre ese mundo subjetivo plasmado de sensaciones e ilusiones, con ese otro mundo que nos rodea plasmado de significados compartidos que podemos incorporar momentáneamente para experimentar otra faceta de las polaridades cambiantes que nos atraviesan.

 

Y esto nada tiene que ver con despersonalizarse, con perderse a sí mismo, sino con dejarse llevar por una conciencia que comparte más una función grupal que una importancia individual. Recuperar la conexión con la vida, es aceptar que nuestra pequeña voluntad individual, es un pixel, en este inmenso océano cósmico de información.

Aprender a dejarnos llevar por determinados potenciales de información que se manifiestan, surge como una flexibilidad funcional, diferente a la rigidez de la coraza de nuestra defensas cognitivas, salimos de lo racional para entrar en lo intuitivo y volvemos entrar en lo racional para compartir la información con otros.

Lic. Gervasio Rodriguez

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