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Nuestra individualidad responde a una función grupal de resonancia

Nuestro inconsciente personal se conecta con el inconsciente colectivo y somos atravesados por entrelazamientos que organizan nuestra existencia con sentidos que no logramos comprender solo con nuestra mente racional, porque la lógica necesita del equilibrio de la intuición del corazón, con la mirada del observador, del testigo silencioso sin juicio ni categorías polarizadas.

El trabajo de psicoterapia bioenergética trabaja esos aspectos de nuestra personalidad repetitivos y autodestructivos, fijaciones en sensaciones autocomplacientes que surgen de un ideal del yo, que te dice lo que crees que tienes que ser, sin reflexión posible, y que llevan por un camino de queja constante y frustración. Seguir aferrado a conseguir, a lograr lo que crees que necesitas, porque no lo tuviste, o porque lo tuviste, y piensas que tienes que seguir siendo de esa manera. Esta forma de pensar conlleva a perder la energía disponible en objetivos que cada vez están más lejos, o que parecen que ya los consigues pero siempre sucede algo que se te escapan de las manos.

Por eso necesitamos romper ese círculo repetitivo, con una serie de pasos que plantea la psicoterapia como proceso de desarrollo y crecimiento. La muerte simbólica es parte del proceso de la vida, aceptar que ciertos anhelos se desvanecen para que surjan otros que no estaban en los planes del ego, de esa versión reducida de ti mismo, en esa imagen recortada por creencias limitantes, porque si no te dejas sorprender, te pierdes de los regalos que estaban preparados para tu vida.

Si comprendemos nuestra función dentro del linaje al que pertenecemos, y además aceptamos los designios de la trama de la vida, reordenando nuestras emisiones diarias de baja frecuencia, esos pensamientos que repetimos antes de acostarnos, apenas nos levantamos y constantemente cuando dejamos de estar atentos, cuando en pequeños actos consientes, dejando de alimentar esas ideas que sabemos que en este momento no nos sirven, sin juzgarlas, solo reconociendo que en este momento no son necesarias, empezamos a respetar nuestras verdaderas necesidades, y dejamos de distraernos gastando nuestra energía.

Dos fuerzas interactúan, la supervivencia del más apto y la cooperación, ya pusimos en práctica la primera ahora nos toca comprender la segunda que se manifiesta a nuestro alrededor, si dejamos de ver solo con el cristal de la lucha y competencia, participamos de cadenas de favores, que constantemente se nos ofrecen. Estar dispuestos a participar de la abundancia, salir del paradigma de recursos limitados, y a ver la posibilidad de recursos renovables, de un potencial que se activa para quien está dispuesto a renacer a recrearse con nuevas miradas del ser.

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