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Patrones de recurrencia y recursividad fractal en la elección de Pareja

Nuestras líneas temporales están atravesadas por un impulso teleológico, programado no solo por nuestra historia, sino también por la prehistoria, que pulsa en cada célula desde memorias filogenéticas. Un latido vital con exigencias que emergen reclamando la expresión de injusticias e insatisfacciones, que se imprimen en lo particular de nuestras vidas, bajo el código de la supervivencia, no solo de nuestras necesidades momentáneas sino bajo la importancia jerárquica del clan y la especie. Una importancia qué podemos negar desde nuestra conciencia individual, pero que nos atraviesa con sucesos del orden colectivo.

Una consulta frecuente que recibo en mi consultorio es sobre la necesidad de encontrar una pareja comprometida a un proyecto familiar. Un partener que se encuentre en el mismo momento vital de querer compartir la vida. Pero ante la repetición de no poder cumplir este deseo, surge la necesidad de encontrar en terapia una explicación para poder salir de esa repetición, como salir de esa trampa que termina en una frustración recurrente de terminar repitiendo relaciones disonantes.

Una de las estrategias terapéuticas utilizadas, es proponerle que se imagine una versión de sí misma que acepte esa repetición como la mejor situación que le podría estar sucediendo. Claro que aceptar tal situación es solo un ejercicio terapéutico que busca no despertar la resistencia activa que se pone en juego al querer cambiar la inercia repetitiva de su clan.

Pero una particular resistencia se pone en juego cuando quiero salir de una recursiva fractal que se repite por su naturaleza intrínseca de perpetuación en el tiempo de un modelo conocido por el cual ese clan busca sostener su identidad.

Utilizo el concepto de recursividad fractal, porque nos puede ayudar a comprender que un mismo patrón vuelve a emerger en distintas escalas, la cual funciona como analogía de generaciones, que tienen una forma de conducta auto similar en la cual se reconocen a través del tiempo, dándole una forma coherente que se puede reconocer como una identidad particular de supervivencia ante las adversidades.

La vida vuelve a repetir un patrón de expresión auto similar, porque en la naturaleza la innovación y variabilidad surge de ciclos constantes de repetición, en pequeños cambios en la inercia de múltiples impulsos de realización vital en los cuales se encuentra cada sujeto.

Pero para agotar la energía de la cual se imprimieron impulsos, se necesita una toma de conciencia gradual que no entre en conflicto con la repetición, que no evalúe el sentido de supervivencia del clan como malo o bueno, ya que esa toma de distancia es necesaria para diferenciarse de la repetición. La no aceptación de la situación recurrente entra en un ciclo contante de polaridades buenas o malas, que mantiene al sujeto en la dualidad de la cual quiere trascender.
En la medida que se opone resistencia al impulso inercial de la repetición, se deposita más energía a ese patrón de recurrencia, fortaleciendo el sistema de pensamientos del cual se quiere salir.
Este punto es muy importante comprender porque es un cambio paradigmático en la manera en como entendemos la influencia del observador sobre lo que pretende cambiar. Permanecer deseando un cambio es en base a una evaluación negativa de la vivencia en la cual se encuentra a su parecer atrapado.

Sin embargo tomar conciencia con una actitud serena donde la aceptación de base se hace presente para no entrar en conflicto con las sensaciones que despierta la repetición, es fundamental para no dar más energía al sistema.
Ese tipo de aceptación lo primero que puede despertar es que sea lo mismo que resignarse a permanecer en la situación que tanto detesta. Sin embargo la estrategia fundamental busca no gastar energía desde la oposición y el control, sino de usar esa energía para comprender el sentido de la repetición, en la recurrencia de identidad que se manifiesta para ese clan.

Suele suceder que la característica principal de las emociones vividas invierte su polaridad de una generación a otra, es decir que si la madre vivió una situación donde estar en un proyecto familiar le significo un compromiso que la privo de ciertas libertades importantes para su realización personal, ese sentimiento de frustración puede aparecer como un resentimiento invertido en la hija de hacer todo inconscientemente para no establecerse en un compromiso estable y no perder la libertad.

Claro que el relato oficial de esa madre no es su frustración por falta de libertad, sino algún otro acorde con sus deberes de madre de familia, pero la tarea de esa hija es descubrir esas segundas escenas que están en paralelo con los relatos conocidos y transmitidos en la familia. Encontrar esos secretos familiares permite entender otras fuerzas que interactúan con la tendencia consiente principal de querer estar comprometida en una pareja estable.
Por eso la contemplación de la repetición sin querer modificar es una de las formas de abrir el proceso de cambio, para luego poder introducir variables que puedan integrarse al campo de posibilidades que cada sujeto, y así poder acceder a cambiar asociaciones primarias, y desacondicionar aprendizajes marcados por historias de sufrimientos con las cuales nos identificamos o recompensas imaginadas por referentes idealizados.

Lic. Gervasio Rodriguez

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